Nos adentramos en la ‘Jungla Magnética’ de La Ganga Calé

El nuevo trabajo discográfico de La Ganga Calé es un viaje a golpe de machete rítmico hacia el corazón de su selva musical. El 7 de febrero de 2020 viola luz ‘Jungla Magnética’, publicado por Calaverita Records. Este trabajo representa un salto hacia delante en la trayectoria de la banda después de su ‘Cosquillas de Azotea’ (2014), ya que se observa en cada uno de sus once tracks una evidente madurez creativa tanto en la composición musical como en las letras de Kunque, que realiza en sus canciones un estudio de los instintos más animales y las pasiones más humanas.

‘Jungla Magnética’ define la propia vida interna de la banda y también su relación con la música. La Ganga Calé es en sí misma una caótica selva habitada por animales creativos de muy distintas especies pero con una poderosa atracción en común: la música en estado salvaje. Y a la vez este concepto nos habla también de los entornos urbanos, las grandes ciudades… caóticos lugares donde imperan las leyes de la selva y donde sin embargo se desarrolla un potente magnetismo humano y cultural que nos impide escapar de ellos.

Esta ‘Jungla Magnética’ propone once canciones que dibujan un viaje de exploración a través de diferentes paisajes musicales. Hay algunas que nos evocan el malecón habanero (Mañana Ya Veremos, Besos de Medio Lao) o el Pacífico más negro (Labios de Gelatina), otras que nos trasladan a las décadas reivindicativas del punk y el ska (Elefantes Suicidas), algunas que nos transportan de sopetón a los años 20 de Al Capone (Verdes, verdes), las que nos convierten en protagonista de una peli de terror (Monstruos) o incluso las que nos provocan alzar el mechero en el aire con sus primeros acordes (Tu tatuaje). Pero en un disco de La Ganga Calé no podían faltar por supuesto los ritmos patrios (Veneno de Libélula) o las canciones de fiesta frenética que tan bien saben llevar al directo (Como una fiera). Si completamos este viaje con una parada en África (Al ritmo de la Selva) y un mensaje que nos evidencia que a esta banda aún le queda mucho por hacer (Sigue Buscando) tenemos 37 minutos de canciones que como en los mejores tiempos de la industria musical, bien valen una escucha de principio a fin. Porque en la era de la distribución digital, trabajos como este le siguen dando sentido a la palabra DISCO.

La Ganga Calé ha cuidado todos los detalles y entre ellos destaca la producción de Josué García (Muchachito, Luz Casal, Vetusta Morla) que deja su huella personal en los magníficos arreglos de viento que barnizan el conjunto de canciones. Pero si algo hace a este disco subir de nivel es el All-Star de colaboraciones que ha fichado La Ganga para esta ocasión. María Peláe le pone el arte a Veneno de Libélula. Pulpul (Ska-P) deja su inconfundible voz en Elefantes Suicidas. Adriá Salas (La Pegatina) aporta su sabor al hit festivalero Como una Fiera y Tony Moreno (Eskorzo) hace crecer Labios de Gelatina con su alma de cumbia. A estos referentes del circuito mestizo se unen instrumentistas de la talla del percusionista cubano Pedro Pablo Rodríguez (Chucho Valdés, Luz Casal) o Julián Olivares con su tres cubano. Sin duda un roster de colaboradores espectacular que ha encajado a la perfección en las propuestas de La Ganga Calé.

Pero esta jungla no es solo música. También es arte gráfico de la mano de PrisaMata Estudio quien plasma magistralmente en el diseño de la portada, trasera y libreto la propuesta musical de la banda. Una verdadera obra de arte en 16 páginas que hace que merezca la pena adquirir la copia física de este álbum.


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